Et gravida urna tristique duis pellentesque scelerisque turpis in so

Mattis. Phasellus nec mauris in ex imperdiet tempus. Proin ligula lectus, dapibus auctor scelerisque non, suscipit a enim. Vestibulum eleifend tellus massa, quis auctor lorem dapibus eu. Etiam egestas neque id tellus mollis egestas. Sed

Política R Felis Neque Ult 13 de abril de 2016
La Cámara del Crimen sentenció hoy a 9 años de prisión al joven Tomás Contreras por haber atacado ferozmente a Marina Rita Peludero mientras la mujer dormía, en marzo de 2010. Contreras la atacó con un arma blanca y entre varios cortes le propinó uno en el cuello que casi la mata.

La condena fue por tentativa de homicidio y violación de domicilio. Tras la sentencia, la familia de Peludero se mostró disconforme con el fallo, ya que reclamaban más años de condena.

La joven hasta el día de hoy lleva adelante un tratamiento psiquiátrico y además fisioterapéutico (por las secuelas de las heridas).

El caso
En el juicio, que había comenzado ayer, Peludero narró lo sucedido esa noche. Indicó que ese día se acostó sobre la medianoche y que previamente se tomó un tranquilizante para poder descansar mejor. Estaba sola en su domicilio de calle Corrientes 511, lindero a una agencia de remises. Dos horas después, algo la despertó. “A eso de las 2 siento una llave que se cierra, pregunto quién hay. Me siento inmóvil y trato de agarrarme de la cama para poder sentarme, me faltaba el oxígeno, no podía respirar”, explicó frente a los jueces. Cabe destacar, que Contreras pidió no presenciar la indagatoria a la víctima.

La docente indicó que estaba toda húmeda y que minutos después, tras el reflejo de la pantalla del televisor, se percató que era sangre lo que tenía sobre su cuerpo: “Era como si me hubiesen tirado encima un balde de sangre”, describió mientras su voz comenzaba a quebrarse. Luego contó que empezó a tocarse la cabeza, que no sentía dolor pero que el susto mayor vino cuando pasó su mano por el cuello y se dio cuenta del corte profundo que tenía. Enseguida utilizó la funda de una almohada y se hizo un “torniquete” para frenar el sangrado.

Instinto de supervivencia

La víctima, aún sin saber qué le había pasado, pero consciente de la gravedad del hecho, intentó primero buscar su celular, el que Contreras se había llevado. Luego se arrastró hacia donde estaba el teléfono inalámbrico. Llamó a la remisería del al lado, donde esa noche estaba de turno y al teléfono su agresor. “Tomy necesito que llames a una ambulancia”, narró que le dijo.

Minutos después, Peludero señaló que oyó como éste gritaba del otro lado del tapial “la puta madre, ahora qué hago”. También la mujer llamó a su hermano que estaba en Córdoba para que le avise a una amiga de la familia. La madre de Marina se encontraba ese día en las sierras.

Días de internación y angustia

Son los que pasó la joven, quien mientras se curaba en la habitación del Hospital era invadida por dos dudas. La primera, si la habían violado y la segunda, quién la había atacado.

La primera se la despejó su ginecólogo, quien le llevó tranquilidad de inmediato. Esa noche, como si fuera poco, solamente la golpearon, intentaron ahorcarla y la cortaron con un arma blanca. Pero no hubo abuso sexual.

La segunda respuesta le cayó como un baldazo de agua fría. “No podía aceptar que haya sido él (por Tomás)”, le dijo a los jueces. Peludero manifestó que tanto ella como su familia habían sido muy “buenas” con Contreras, a quien ayudaron a terminar sus estudios secundarios, en el trabajo y se solidarizaron con los problemas familiares que tenía en esa oportunidad.

Por último, Marina contestó a la pregunta de si había existido alguna relación sentimental entre ambos antes del hecho: “No; nunca me confesó haber sentido algo por mí, no fue más que una amistad”, reconoció.

Te puede interesar

Euismod lorem cursus

Euismod lorem cursus condimentum. Morbi consequat purus eu nunc malesuada fringilla. Donec sit amet interdum lacus. Duis semper porttitor tellus, id ornare magna mollis at. Integer vel egestas dolor, a rhoncus augue.

laptop-3087585_1280